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Desde las casas rurales El Segador y El Capricho, Almedinilla guarda uno de los conjuntos arqueológicos más completos de Andalucía. Una villa romana con pinturas murales intactas, un poblado íbero excavado en terrazas y una escultura del dios Hypnos que es única en el mundo. Tres horas de visita guiada que son un viaje de 2.500 años en el tiempo.
La Ciudad Romana que Descubrió una Carretera
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A finales de los años 80, cuando se construía la carretera A-339, las máquinas toparon con algo que no esperaban. Bajo la tierra de Almedinilla, a menos de treinta kilómetros de Priego de Córdoba, dormía una de las villas romanas mejor conservadas de la Península Ibérica. Lo que pudo haber sido destruido por el asfalto se convirtió en un hallazgo arqueológico de primer nivel: la Villa Romana de El Ruedo, declarada Bien de Interés Cultural y datada entre los siglos I y VII d.C.
Hoy, desde las casas rurales El Segador y El Capricho, en plena Sierra Subbética, Almedinilla se alcanza en menos de media hora. Una distancia que separa el verde oscuro del olivar y el blanco de las sierras calcáreas del ocre de la tierra romana y el patrimonio arqueológico que convierte a este pequeño municipio de apenas 2.400 habitantes en un destino imprescindible para cualquier visitante de la comarca.
La Villa Romana de El Ruedo
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Siete Siglos de Historia Bajo la Tierra
La vida en la villa romana de El Ruedo abarca desde la primera mitad del siglo I d.C. hasta el siglo VII. No fue una villa cualquiera sino una explotación agropecuaria de gran envergadura, el equivalente romano de los cortijos actuales, con toda la complejidad arquitectónica y social que eso implicaba en el Imperio Romano.
Los trabajos arqueológicos han documentado hasta cuatro fases constructivas que testimonian una larga ocupación del lugar. La primera fase, datada en la primera mitad del siglo I, representa un establecimiento de marcado carácter agrícola con muros de piedras irregulares trabadas con argamasa de barro. La segunda fase, del siglo II, es cuando se construye el peristilo con su galería de columnas y gran parte de las construcciones industriales. Pero es en la tercera fase, a finales del siglo III o comienzos del IV, cuando la villa alcanza su momento de máximo esplendor con transformaciones que la convierten en una residencia aristocrática de lujo.
Pars Urbana y Pars Rústica
Como en todas las villas romanas, en El Ruedo se distinguen claramente dos zonas. La Pars Urbana, la residencia de los propietarios, con toda clase de lujos siguiendo los modelos de las casas helénicas (estructuradas en torno a un patio con peristilo, un diseño que ha llegado hasta nuestros días en la casa andaluza tradicional). Y la Pars Rústica, destinada a las dependencias agrícolas: lagares, pozos de decantación de aceite, albercas y almacenes.
La monumentalidad de los alzados de los muros y la riqueza de los elementos arquitectónicos que se conservan convierten a El Ruedo en un yacimiento excepcional. Mosaicos, pavimentos de mármol, termas con sistema de calefacción (caldarium con hypocaustum), y sobre todo, más de 50 metros lineales de pinturas murales originales todavía adheridas a los muros originales. Durante las excavaciones se recuperaron más de 14.000 fragmentos de pinturas en estuco que decoraban paredes y techos de la zona residencial, imitando principalmente mármoles, motivos vegetales y elementos arquitectónicos.
El Dios Hypnos: Una Escultura Única en el Mundo
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Entre los hallazgos de la Villa Romana de El Ruedo, uno destaca por encima de todos: la escultura del dios Hypnos, personificación del sueño en la mitología clásica, hijo de la Noche (Nix) y hermano gemelo de la Muerte (Thanatos).
Esta inquietante escultura de bronce, realizada posiblemente en el segundo cuarto del siglo II d.C., se encuentra en un estado de conservación extraordinario que la convierte en la más importante de las pocas conservadas en el mundo. Hypnos aparece como un ser alado, portando como atributos un cuerno y un ramo de adormidera, tal y como la iconografía grecorromana lo representaba.
Hoy puede contemplarse en el Museo Histórico-Arqueológico de Almedinilla, junto con el resto del conjunto escultórico recuperado de la villa: cabezas báquicas, esculturas de formato menor del natural y otros elementos decorativos que nos hablan de la mitología grecorromana y de los cultos religiosos de los habitantes de la villa.
El Poblado Íbero del Cerro de la Cruz
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Uno de los Pocos Poblados de Baja Época Ibérica en Andalucía
Pero la historia de Almedinilla no comienza con Roma. Siglos antes de que las legiones llegaran a estas tierras, los iberos bastetanos ya habían construido un poblado fortificado en el Cerro de la Cruz, a poco más de dos kilómetros del actual núcleo urbano.
El yacimiento del Cerro de la Cruz, declarado también Bien de Interés Cultural, es uno de los pocos poblados de Baja Época Ibérica (siglos II-I a.C.) excavados en Andalucía. Su extensión supera los 50.000 metros cuadrados y su singular construcción en terrazas escalonadas excavadas en la roca lo convierten en un ejemplo urbanístico excepcional.
El poblado se dispone en terrazas que aprovechan la ladera del cerro. Se conservan los restos de viviendas, almacenes, talleres de artesanos, aljibes, molinos de harina y otras estructuras cotidianas con zócalos de piedra y alzados de adobe o tapial. El grado de conservación es notable: pueden verse encalados originales, pinturas, marcos de puertas y ventanas, e incluso las huellas de la vida cotidiana de sus habitantes hace más de 2.200 años.
Arrasado por las Legiones Romanas
El poblado fue destruido violentamente en el siglo II a.C., muy probablemente por las tropas romanas en el proceso de conquista del sur peninsular. Según algunas fuentes, el poblado podría haber dado cobijo al legendario Viriato, el líder lusitano que mantuvo en jaque a Roma durante años, lo que explicaría la brutalidad con que fue arrasado.
Para facilitar la comprensión del visitante, se han reconstruido varias viviendas ibéricas con la decoración y utensilios propios de la época, incluido un horno de cerámica donde aún se cuecen reproducciones de piezas ibéricas. El proyecto incluye la instalación de un horno de pan para cocer pan tal y como se hacía en aquella época, con cereales autóctonos y ecológicos.
El Museo Histórico-Arqueológico
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El Museo Histórico-Arqueológico de Almedinilla se encuentra en una antigua almazara y molino harinero, conservando en su interior algunas de las antiguas maquinarias. Con una superficie de 1.200 metros cuadrados distribuida en tres plantas, el museo vertebra todo el patrimonio arqueológico del municipio.
La planta inferior está dedicada al aceite y el olivo, elemento fundamental en la economía de la zona desde tiempos inmemoriales. La primera planta alberga la Sala de la Cultura Ibérica, con una amplia colección de materiales del poblado del Cerro de la Cruz: cerámica de uso cotidiano en perfecto estado de conservación, pesas de telar, utensilios agrícolas, armamento (entre el que destacan las famosas falcatas tipo Almedinilla) y ajuares funerarios de las necrópolis excavadas en el siglo XIX.
La segunda planta está centrada en el mundo romano, con elementos de uso cotidiano, fragmentos de las pinturas murales de la villa, mosaicos, cerámicas y, por supuesto, el singular conjunto escultórico donde brilla con luz propia el dios Hypnos.
La Visita Guiada: Tres Horas, Tres Mil Años
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La visita guiada al Conjunto Arqueológico completo (Museo, Poblado Íbero y Villa Romana) tiene una duración aproximada de 3 a 3 horas y media. Es obligatoria la visita con guía, lo que garantiza una experiencia completa y rigurosa. Los visitantes destacan unánimemente la calidad de las explicaciones y la pasión con que los guías transmiten la historia del lugar.
El recorrido comienza en el Centro de Visitantes (Carretera A-339, km 37), desde donde parte el itinerario completo. La Villa Romana está justo al lado del centro de visitantes, el Museo se encuentra en la zona de Fuente Ribera dentro del núcleo urbano, y el Poblado Íbero se alcanza con vehículo propio a 2,3 kilómetros del pueblo.
Los horarios varían según la época del año, por lo que se recomienda encarecidamente hacer reserva previa para garantizar la visita guiada. La inversión (tarifa aproximada de 6 euros por el conjunto completo) es, sin duda, una de las mejores relaciones calidad-precio del turismo arqueológico andaluz.
Los Placeres de la Mesa Romana
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Almedinilla ha desarrollado una experiencia turística singular y premiada: "Los Placeres de la Mesa Romana", ganadora del premio al Mejor Producto Turístico Innovador de la provincia de Córdoba. Se trata de un almuerzo realizado con el recetario de Marco Gavius Apicius (siglo I d.C.), que se disfruta después de la visita guiada a la Villa Romana y al Museo, manteniendo la presentación, peculiaridades y ritual del banquete romano. Durante el transcurso de la comida se realizan interpretaciones teatrales mediante pantomima romana que narran mitos y leyendas relacionados con el dios Hypnos. La experiencia, que se celebra cada fin de semana, tiene una duración aproximada de 3 horas.
Almedinilla y la Ruta Bética Romana
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Almedinilla forma parte de la Ruta Bética Romana, un excepcional itinerario turístico-cultural de Andalucía con más de 20 años de historia que conecta los principales yacimientos romanos de la región. La villa de El Ruedo es una de las piezas clave de esta ruta, junto con el conjunto arqueológico de Torreparedones en Baena, las termas de Puente Genil y otros enclaves de primer nivel.
La posición geográfica de Almedinilla, en el extremo oriental de la provincia de Córdoba, en el vértice donde se unen Córdoba, Jaén y Granada, fue estratégica tanto en época ibérica como romana. Hoy, esa misma ubicación la convierte en un punto accesible desde múltiples direcciones: más cerca de Granada capital y Jaén capital que de la propia Córdoba.
Distancias y Acceso desde la Subbética
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Desde las casas rurales El Segador y El Capricho en Priego de Córdoba, Almedinilla se encuentra a unos 26 kilómetros por la carretera A-339. El trayecto, de apenas 25 minutos, atraviesa paisajes de olivar y sierra que ya anuncian el territorio fronterizo entre culturas y provincias que ha sido Almedinilla a lo largo de la historia.
Desde otras localidades de la Subbética:
Desde Zuheros: Aproximadamente 32 km (30 minutos)
Desde Cabra: Aproximadamente 48 km (45 minutos)
Desde Lucena: Aproximadamente 38 km (35 minutos)
La cercanía con Alcalá la Real (Jaén) a solo 20 kilómetros permite combinar en un mismo día dos de los conjuntos monumentales más importantes de la zona: el conjunto arqueológico de Almedinilla y la Fortaleza de la Mota en Alcalá la Real.
Aceite, Senderismo y Naturaleza
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Almedinilla no es solo arqueología. El municipio pertenece a la Denominación de Origen Protegida Priego de Córdoba, lo que significa que sus aceites de oliva virgen extra (variedades picuda, hojiblanca y picual) están entre los mejores del mundo. El monocultivo del olivar domina el paisaje desde finales del siglo XIX, convirtiendo la comarca en un mar de plata cuando sopla el viento entre las hojas.
Para los amantes del senderismo, Almedinilla ofrece la Ruta del Salto del Caballo, un recorrido por parajes naturales de gran belleza donde el río Caicena crea cascadas y pozas en un entorno de rocas calizas. La ruta, que parte del propio pueblo, permite combinar naturaleza e historia en una misma jornada.
El municipio también está atravesado por la Gran Ruta Senderista Internacional GR-7, que conecta Europa desde Grecia hasta Andalucía, lo que sitúa a Almedinilla en una de las grandes rutas del senderismo continental.
Festum: Cuando el Pasado Cobra Vida
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Cada mes de agosto, Almedinilla celebra FESTUM, las Jornadas Iberorromanas, donde el pueblo entero se transforma. Recreaciones históricas, mercados de artesanía antigua, demostraciones de oficios tradicionales, combates de gladiadores, talleres de cerámica ibérica y, por supuesto, banquetes romanos llenan las calles del municipio durante varios días.
Es una ocasión única para ver el patrimonio arqueológico de Almedinilla no como piezas de museo sino como cultura viva, en manos de recreadores históricos que visten, comen, trabajan y luchan como lo hacían hace dos milenios.
Un Pueblo Vivo con Pasado Milenario
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Almedinilla es un pueblo vivo y dinámico donde el blanco de sus casas, mezclado con la roca de la sierra, se confunde con el verde de su olivar. Más de setenta yacimientos arqueológicos identificados en su término municipal dan cuenta de la continuidad del poblamiento humano en este territorio desde el Paleolítico.
Quien llega buscando ruinas romanas se encuentra con mucho más: un museo de primer nivel, un poblado ibérico reconstruido, experiencias gastronómicas únicas, naturaleza, aceite de calidad mundial y, sobre todo, un patrimonio arqueológico tan bien conservado y museizado que permite entender cómo se vivía hace 2.000 años con una claridad que pocos lugares pueden ofrecer.
Desde la Sierra Subbética, a menos de media hora de coche, Almedinilla es una excursión imprescindible. No es solo historia antigua: es la historia viva de un territorio que ha sido frontera, refugio, tierra de paso y, finalmente, guardián de un legado que merece ser conocido con calma, con curiosidad y, si es posible, con una copa de su aceite dorado en la mano.
Planifica Tu Visita
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Centro de Visitantes de Almedinilla
Carretera A-339, km 37
14812 Almedinilla (Córdoba)
Teléfono: 957 70 33 17 / 606 97 20 70
Email: info@almedinillaturismo.es
Web: almedinillaturismo.es
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