Zona Montilla Moriles
Vino y Bodegas en Montilla Moriles

Zona Montilla Moriles

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Desde El Segador y El Capricho, la sierra lo da todo: naturaleza, silencio, cielos Starlight y el mejor aceite del mundo a la puerta. Pero hay una excursión que recomendamos especialmente a todos nuestros huéspedes. A menos de una hora hacia el norte, la comarca de Montilla-Moriles guarda uno de los secretos mejor guardados de Andalucía: una Denominación de Origen con siglos de historia, vinos únicos que no necesitan alcohol añadido y una uva, la Pedro Ximénez, que produce los dulces más admirados por los enólogos de todo el mundo. Sierra por la mañana, vino por la tarde. Un día redondo en la provincia de Córdoba.

Dos Territorios, Una Misma Córdoba

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Hay una Córdoba que pocos conocen. No la de la Mezquita y los patios floridos, sino la del campo adentro, donde dos territorios vecinos acumulan siglos de cultura, paisaje y sabor. Al sur, la Sierra de la Subbética, con sus olivares milenarios y su Geoparque Mundial. Al norte de esta, separada apenas por una hora de carretera, la comarca de Montilla-Moriles, cuna de uno de los vinos más originales y desconocidos del mundo.

Desde las casas rurales El Segador y El Capricho, la Denominación de Origen Montilla-Moriles está a menos de 45 kilómetros. Una distancia que separa dos mundos complementarios: el verde oscuro del olivar y el blanco calcáreo del viñedo, el aceite de oliva virgen extra premiado internacionalmente y el Pedro Ximénez que ha conquistado las mejores mesas del mundo.

La Denominación de Origen Montilla-Moriles

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Un Territorio de 17 Municipios

La Denominación de Origen Montilla-Moriles abarca un total de 17 municipios en la provincia de Córdoba: Aguilar de la Frontera, Montilla, Moriles, Doña Mencía, Montalbán de Córdoba, Monturque, Nueva Carteya, Puente Genil, y parcialmente Baena, Cabra, Castro del Río, Espejo, Fernán Núñez, La Rambla, Lucena, Montemayor y Santaella.

Su marco de producción está delimitado de forma natural: el río Guadalquivir al norte, las Sierras Subbéticas al sur, el río Genil al este y el río Guadajoz al oeste. Es decir, la Sierra Subbética no solo es vecina de este territorio vinícola sino que forma parte de su frontera natural.

Una Historia de Más de Mil Años

La viticultura en Montilla-Moriles se remonta al siglo VIII, lo que la convierte en la tradición vinícola más antigua de la región andaluza. Los vinos de esta zona ya gozaban de gran reputación durante el siglo XIX, especialmente los de Lucena, que se comercializaban con gran éxito en los mercados europeos.

La Denominación de Origen fue reconocida oficialmente en 1932, y el Consejo Regulador se fundó en 1944. Hoy, más de ochenta años después, sus vinos siguen elaborándose con los mismos métodos tradicionales que los hicieron famosos, el sistema de Criaderas y Soleras, aunque adaptados a las exigencias de la enología moderna.

El Vino que No Necesita Alcohol Añadido

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Lo que hace verdaderamente singular a los vinos de Montilla-Moriles es algo que pocas denominaciones pueden presumir: sus vinos generosos, como el Fino y el Amontillado, no necesitan ser fortificados con alcohol. Las uvas Pedro Ximénez, bajo el intenso sol cordobés (entre 2.800 y 3.000 horas anuales), alcanzan de forma natural una madurez y concentración de azúcares tan elevada que los vinos logran por sí solos la graduación necesaria para la crianza bajo velo de flor.

Este es el gran secreto y la gran diferencia con los vinos de Jerez, con los que frecuentemente se les compara. Montilla-Moriles produce vinos genuinamente naturales en su tipología más generosa, algo que los enólogos de todo el mundo reconocen como un hecho excepcional.

Vino Fino

Criado biológicamente bajo velo de flor. Seco, fresco, de color pajizo, con aromas punzantes y almendrados. El más consumido de la denominación y el más demandado para maridar con la gastronomía local.

Amontillado

Resultado de la evolución del Fino tras perder el velo de flor. Color ámbar, aroma avellanado, sabor seco y persistente. Vino de gran complejidad que ha alcanzado reconocimiento internacional.

Oloroso

Crianza oxidativa. Color caoba oscuro, aroma intenso, cuerpo amplio. Sin crianza biológica, desarrolla características organolépticas propias y de gran personalidad.

Palo Cortado

El vino más enigmático. Nace como Fino pero evoluciona hacia características del Oloroso. Escaso y muy apreciado por los conocedores. Una rareza que los amantes del vino buscan especialmente.

Pedro Ximénez

El gran embajador de la denominación. Elaborado con uvas pasificadas al sol. Densísimo, dulce, de color negro con destellos irisados. Considerado uno de los mejores vinos dulces del mundo. Más del 95% del viñedo de la DO está plantado con esta variedad.

Vinos Jóvenes y de Tinaja

La cara más moderna de la denominación. Blancos afrutados sin crianza y vinos elaborados en tinajas de barro recuperando métodos ancestrales. Una propuesta que está atrayendo a nuevos públicos hacia la denominación.

El Suelo que lo Explica Todo

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La singularidad de los vinos de Montilla-Moriles no puede entenderse sin conocer su suelo. Los viñedos se asientan sobre suelos de albero, de color blanco característico por su alta concentración de carbonato de calcio. Estos suelos blandos, con escasa materia orgánica, tienen la extraordinaria capacidad de retener la humedad en sus subsuelos, lo que permite a la vid sobrevivir y prosperar en los largos y secos veranos cordobeses.

Las zonas de mayor calidad se sitúan entre los 125 y 600 metros sobre el nivel del mar. El área conocida como Moriles Alto, en torno a la localidad de Moriles, es históricamente reconocida como el corazón de la denominación, donde las condiciones de suelo y microclima producen uvas de calidad superior.

Poblaciones y Distancias desde la Subbética

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Desde las casas rurales El Segador y El Capricho, el acceso a los principales municipios vinícolas de Montilla-Moriles es sencillo y permite combinar en un mismo día la naturaleza de la sierra con la cultura del vino de la campiña:

Montilla

La capital de la denominación, a unos 45 kilómetros de Priego de Córdoba. Ciudad de unos 23.000 habitantes, con un casco histórico de gran interés donde conviven bodegas centenarias, iglesias barrocas y el recuerdo del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba, nacido en estas tierras. Sus bodegas, algunas con siglos de historia, son el destino principal del enoturismo en la comarca.

Moriles

A unos 45 kilómetros de Priego de Córdoba. Pequeño municipio que da nombre a la denominación junto a Montilla. Su zona alta, Moriles Alto, es el terroir más valorado de toda la DO. Aquí se encuentran algunos de los lagares históricos más importantes, como el Lagar de Santa Magdalena (siglo XVIII) y el Lagar de Melgar, de la misma época.

Aguilar de la Frontera

A unos 38 kilómetros de Priego de Córdoba. Ciudad de gran belleza patrimonial, con una plaza octogonal única en Andalucía. Municipio productor de referencia dentro de la denominación.

Lucena

A unos 40 kilómetros de la Subbética. La ciudad más grande de la comarca, con una importante tradición vinícola histórica. Sus vinos ya se comercializaban en el siglo XIX como vinos de estilo generoso con gran reconocimiento en los mercados europeos.

Cabra

A unos 22 kilómetros de Moriles. Municipio que forma parte tanto del entorno de la Subbética como de la denominación vinícola. Su posición geográfica la convierte en un punto natural de encuentro entre ambos territorios, con importante patrimonio histórico y gastronómico.

Doña Mencía

A unos 33 kilómetros de Moriles. Municipio eminentemente vinícola dentro de la denominación, con una tradición bodeguera arraigada en su historia local.

La Ruta del Vino Montilla-Moriles

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La Ruta del Vino Montilla-Moriles es el marco oficial de enoturismo de la denominación. Permite visitar bodegas, lagares históricos, almazaras, museos del vino y recorrer los viñedos que producen la uva Pedro Ximénez. Es una ruta certificada que integra alojamiento, gastronomía, cultura y naturaleza en un mismo recorrido.

Entre los espacios de interés destaca el Centro de Interpretación del Vino Envidarte, en Montilla, concebido como puerta de entrada al conocimiento de la denominación, sus variedades, su historia y sus métodos de elaboración.

La propia denominación organiza y promueve visitas a sus bodegas a través de su web oficial (montillamoriles.es). Las bodegas adheridas ofrecen visitas guiadas con degustación de distintas tipologías de vino, permitiendo al visitante recorrer el proceso completo desde el viñedo hasta la copa.

La Uva Pedro Ximénez: Una Historia con Leyenda

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Pocas variedades de uva tienen una historia tan curiosa como la Pedro Ximénez. Según la tradición, su nombre podría derivar de la adaptación andaluza del nombre de un soldado de los tercios de Flandes, un tal Peter Siemens, que habría traído esta variedad desde la zona del Rin. De Peter pasó a ser Pedro, y de Siemens a Ximénez.

Leyendas aparte, lo cierto es que la Pedro Ximénez lleva siglos adaptada a este territorio y hoy ocupa más del 95% de la superficie cultivada en la Denominación de Origen. Su capacidad de acumular azúcares bajo el sol cordobés la hace única en el mundo enológico, capaz de producir desde un blanco joven afrutado hasta uno de los vinos dulces más complejos del panorama internacional.

Gastronomía: Cuando el Vino y el Aceite se Encuentran

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En la frontera entre la Sierra Subbética y Montilla-Moriles, la gastronomía local refleja lo mejor de ambos territorios. El aceite de oliva virgen extra DOP Priego de Córdoba, ganador de múltiples premios internacionales, se encuentra en la mesa junto a vinos Finos y Amontillados de la denominación vecina.

La cocina tradicional de la comarca incluye platos como el salmorejo cordobés, los fideos con bacalao, el potaje con bacalao y los revueltos de habas con cebolletas. En la repostería, las gachas de mosto, los roscos de vino y de anís, los mostachones y el arrope son tradición viva en cada municipio.

En noviembre, Moriles celebra la Fiesta del Vino Nuevo, el último fin de semana del mes, donde se presenta el primer vino de la cosecha del año. Una ocasión única para conocer el territorio en plena ebullición enológica y gastronómica.

Sierra por la Mañana, Vino por la Tarde

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La proximidad entre la Sierra Subbética y la comarca de Montilla-Moriles permite diseñar una jornada que combine ambos territorios: mañana de senderismo, visita cultural o simple descanso en la Subbética, y tarde de enoturismo en alguno de los municipios vinícolas de la denominación. Una combinación que refleja la riqueza y diversidad de la provincia de Córdoba más allá de su capital. Desde El Segador y El Capricho te informamos sobre cómo organizar tu visita.

Dos Denominaciones, Una Experiencia

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La DOP Priego de Córdoba (aceite de oliva) y la DO Montilla-Moriles (vino) son dos denominaciones de origen que comparten provincia, cultura y, en cierta medida, territorio. Juntas representan un argumento gastronómico de primer nivel para el visitante que se acerca a esta parte de Córdoba.

Quien llega a la Sierra Subbética en busca de naturaleza, senderismo o descanso tiene a menos de una hora uno de los patrimonios vinícolas más singulares de España. Un territorio donde el vino no se fortifica porque no lo necesita, donde la uva Pedro Ximénez produce dulces de leyenda y donde los lagares del siglo XVIII siguen en pie, todavía activos, todavía produciendo.

Dos territorios distintos, dos culturas complementarias, una misma Córdoba que merece ser descubierta con calma, con curiosidad y, si es posible, con una copa en la mano.

Reserva Tu Estancia en la Subbética

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Las casas rurales El Segador y El Capricho son tu base perfecta para explorar la Sierra Subbética y sus alrededores. A menos de una hora de la comarca de Montilla-Moriles, en pleno Parque Natural y con el mejor aceite del mundo a la puerta.

Casa Rural Sierra de la Subbética | A menos de una hora de la DO Montilla-Moriles

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